Saltar al contenido
amAnother
Mom
ES · EN
Manifiesto

Este es un proyecto de amor.

Lo escribo a 27 horas de vuelo de la casa donde aprendí a ser hija.

Tengo una hija de 3 años. Ella reconoce las caras de mi familia en la videollamada: sabe quién es la abuela, quién es la tía que siempre está, quién es el tío que la hace reír. Pero todavía no sabe lo mucho que esas personas importan para mí, ni lo mucho que la quieren a ella. Las reconoce. Todavía no las conoce.

Cuando cuelgo, aunque hayamos estado ahí, algo se queda sin llegar.

La videollamada ayuda, y mucho. Pero sostiene el vínculo solo cuando todo se alinea: que sea el momento, que mi hija esté de buen humor, que la abuela tenga tiempo y ganas de jugar. Muchas de esas cosas no dependen de mí. Un vínculo no puede colgar de que todo salga bien cada vez.

De ese espacio nació Another Mom.

Criar lejos de los tuyos es algo que casi nadie nombra. No es solo la distancia ni la diferencia horaria. Es que tu familia envejece sin ti y tu hij@ crece sin ellos. Es que las llamadas se vuelven más cortas con los años. Es que la persona que te enseñó a bailar es, para tu hij@, una cara en la videollamada.

Mi mamá me enseñó que las relaciones son como las plantas:

si no se riegan, se marchitan.

Creo que con el amor de familia pasa igual. No se pierde de un día para otro: se marchita despacio, cuando nadie lo riega. Y creo también lo contrario: que se puede cuidar a la distancia, y que se puede empezar muy temprano, mucho antes de que tu hij@ pueda entenderlo.

Para eso existe Another Mom: para ayudarte a regar ese vínculo. Para que tu hij@ conozca a los suyos por lo que son: sus historias, sus manos, sus frases, lo que le enseñaron a mamá. Para que el amor de tu familia no se quede solo en tu recuerdo y siga creciendo en el suyo.

Heredar, para nosotras, no es recibir algo y guardarlo. Es contar, nombrar, transmitir. Es regar.

No vengo a enseñarte a ser mejor mamá. No tengo fórmulas. Soy mamá: leo, observo y me apoyo en lo que dicen los estudios sobre la memoria y el vínculo en los primeros años, sin pretender ser autoridad clínica. No prometo mantener vivos tus vínculos: eso no depende de mí. Lo que sí quiero es darte una forma de cuidarlos a pesar de la distancia.

Y un día, tu hij@ va a decir “me encanta pintar como mi abuela”. Una abuela que tal vez vive lejos, que tal vez ya no está, o que nunca llegó a conocer. Ese día vas a saber que el amor llegó.

Esa escena es lo que sueño cada vez que riego.

Lo que regamos de lejos, florece en ellos.

Porque eso es el amor que se hereda: el que se riega a tiempo y sigue creciendo en los que vienen.

Lo que sé de regar un vínculo lo aprendí de dos mujeres: mi mamá, que me enseñó lo de las plantas, y mi tía, que nos ha sostenido a mi hija y a mí cuando más lo hemos necesitado.

Este proyecto es mi manera de pasarlo.

— Carol · Another Mom

Manifiesto: criar lejos de la familia · Another Mom