¿A qué edad puedo empezar a contarle de su familia?
Desde muy pequeñ@. El cerebro forma la mayor cantidad de conexiones en los primeros años de vida. Y en un estudio, cuando a mamás de niñ@s de año y medio se les enseñó a conversar los recuerdos con más detalles, sus hij@s, a los tres años y medio, contaban recuerdos más ricos. Para mí, lo que hace la diferencia es cómo y cuánto se lo cuentas: en cada etapa nuestros hij@s pueden entender cosas distintas, y nos toca contárselo de la forma en que lo pueden absorber.
Lo que no dice
No dice que después sea tarde: el cerebro sigue aprendiendo toda la vida. Dice que estos años son un buen momento para empezar.
Huttenlocher & Dabholkar (1997), Journal of Comparative Neurology · Reese & Newcombe (2007), Child Development
¿Por qué le ayuda conocer la historia de su familia?
En un estudio con niñ@s y adolescentes, quienes sabían más de la historia de su familia (dónde crecieron sus abuelos, cómo se conocieron sus papás) mostraban mejor autoestima, menos ansiedad y más sensación de control sobre su vida. Creo que es porque así saben de dónde vienen y de dónde venimos, y cómo esas personas forman parte de nosotr@s y, por eso, también de ell@s. Les da sentido de pertenencia e identidad.
Lo que no dice
Es una relación, no una causa: no prueba que contar historias produzca esos resultados. Puede que las familias que cuentan más historias también sean distintas en otras cosas.
Duke, Lazarus & Fivush (2008), Psychotherapy
¿Cómo le cuento una historia para que se le quede?
Más que repetirla, la conversamos. Traer un recuerdo a la mente lo afianza más que volver a escucharlo, y los niñ@s recuerdan más cuando el adulto hace preguntas abiertas y suma detalles. En casa le pregunto a mi hija «¿te acuerdas de qué le gusta a la abuela?», y dejo que ella me la cuente de vuelta.
Lo que no dice
El estudio sobre recordar se hizo con estudiantes y textos, no con niñ@s. Lo usamos como un principio de cómo funciona la memoria.
Roediger & Karpicke (2006), Psychological Science · Fivush, Haden & Reese (2006), Child Development
¿Qué es «el amor que se hereda»?
Es la idea que da vida a Another Mom. Heredar, para mí, no es recibir algo y guardarlo: es contar, nombrar, transmitir. Es regar. El amor que se hereda es el que se riega a tiempo y sigue creciendo en los que vienen, aunque la familia viva lejos, o incluso si ya no está con nosotros.
Esto es lo que creo y vivo, no un estudio.
Mi hij@ reconoce a sus abuelos en la videollamada, pero no los conoce. ¿Por qué?
Reconocer es saber que una cara existe. Conocer es saber quién es esa persona: qué le gusta, qué te enseñó, por qué importa. A mi hija la cara le llega por la videollamada o por una foto; lo demás lo vamos construyendo con historias que le cuento otra vez y que recordamos juntas.
Esto es lo que creo y vivo, no un estudio.